Iba yo por la calle y alguien me paró para preguntarme la hora. ¿Qué hora es, por favor? Debo tener cara de buena persona porque con frecuencia me para la gente para preguntarme la hora o la dirección de alguna calle.
Miré mi reloj y le dije la hora exacta. Luego le indiqué que mirase a su derecha. Allí, muy cerca y en grandes caracteres había un enorme reloj público que marcaba exactamente la hora. Se rió. No lo había visto. Me dió las gracias y siguió adelante.
Haciendo prácticas de computación la chica de al lado me preguntó la hora. Le señalé el borde inferior derecho de la pantalla de su propia computadora. Allí estaba la hora con toda claridad y delante de ella misma. Se rió y me dió un beso.
Otro día otro amigo estaba hablando por su teléfono móvil, acabó la conversación y me preguntó la hora con el teléfono todavía en la mano. Le señalé la pantalla de su teléfono. Allí estaba, una vez más, la hora.
Es el arte de no ver. Tener las cosas delante de las narices y no verlas.
Muchas veces, las cosas que pasamos por alto son aquellas que hemos estado buscando.

ojala y sin verte te encontrara en mis ensueños,,,
te recuerdo,,aunq no lo creas,,,=D
Has pensado por un momento que no es la hora lo que en realidad quiere la gente...que seguramente lo unico que pretenden es llenar un poquito su soledad con las palabras de otro ser humano aunque solo sea por un instante. La proxima vez esbozales una pequeña sonrisa.