Vivencias que ....
La semana pasada lleve a mí hijo a comer
a un restaurante. Mi hijo de nueve años me preguntó si podía bendecir la
mesa antes de comer lo que nos habían traído. Mientras inclinamos
nuestras cabezas, y plegamos nuestras manos, mi niño dijo:
*Dios es bueno, Dios es grande. Te doy gracias por los alimentos que vamos a comer y te agradecería aún más si mamá nos da helado como postre. Y que haya libertad y justicia para todos. Amén.
Junto con algunas risas que provenían de las mesas de lado, escuché a una mujer decir:
* Eso es lo malo de este país. Los niños de hoy ni siquiera saben
como orar. Preguntarle a Dios por un helado?. ¡Que tontería!.
Al escuchar tan duro comentario, mi hijo rompió a llorar y me preguntó
si había hecho algo malo y si Dios estaría molesto con él. Lo abracé y
sequé sus lágrimas diciéndole que había hecho un magnífico trabajo y
que Dios de ninguna manera estaría molesto con él.
Tan pronto acabe de decir estas palabras cuando un anciano se aproximó
a nuestra mesa. Le hizo un pequeño guiño a mi hijo, se agachó a su
costado y le dijo:
* Estoy seguro que Dios pensó que fue muy buena tu oración.
* En verdad respondió mi hijo.
* Totalmente seguro. Luego en susurros le dijo: “Es lamentable que
ella – Señalando a la mujer con el dedo- nunca le pida a Dios por un
helado. A veces, un poco de helado es bueno para las almas”.
Naturalmente compré helados para mi hijo para el postre. Luego de
terminar su helado mi hijo se quedó un poco pensativo e hizo algo que
nunca olvidaré por el resto de mi vida.
Sirvió un poco de helado en uno de los platos que había sobre la mesa y
sin pronunciar ni una sola palabra camino por el restaurante y se paró
frente a la señora.
Con una gran sonrisa le dijo:
* Esto es para usted. A veces, el helado es bueno para las almas y la mía ya tuvo suficiente.


elcorazondelmar dijo
Es bueno el helado para las almas y es aún mejor sentirse acalorado y acogido por aquellos que nos lo suministran, que son los que tenemos a nuestro lado, los que verdaderamente nos quieren y los que sienten por nosotros el verdadero amor y cariño.
No deberíamos hacer mucho caso a frases sin contenido pero cuando se trata del daño que pueden hacer a un niño mi paciencia se torna ira y la educación .....insolencia. Jamás a un ser que está abriendo los ojos al mundo, jamás, jamás.....
Un beso
16 Febrero 2008 | 06:35 PM